Enojo

No estás enojada con el otro.
Aunque quieras descargarte con él/ella. No es su culpa, no es el que hizo florecer esos sentimientos en tu cuerpo y en tu mente, no es el culpable.
Buscas y rebuscas a quién echarle la culpa, simplemente por no admitir y hacerse cargo de que la única persona encargada de sentir sos vos y nadie más que vos.
Si, te enojaste, te pusiste triste, te molestaste, te incomodaste o lo que sea que te pasó, por algo que sucede con otro. Pero no es su culpa. Casi nunca lo es. Sobre todo en el amor.
En nuestra inexperiencia a veces nos enojamos con quienes más queremos simplemente porque no compartimos lo que hace el otro, y a veces no entendemos que no lo hace para molestarte, sino porque le gusta y ya.
El mundo evolucionó, se habla de empatía, de respetar la libertad del otro pero sin lastimar, vivimos en una sociedad sensibilizada que no acepta chistes que puedan ofender a ninguna minoría (menos a una mayoría) y eso, a veces confunde los sentimientos.
Para.
Respira.
Solta.
Pero no como dicen esos libros de autoayuda con frases políticamente correctas. Solta de verdad. Aceptemos al otro como es sin darle lugar a lastimarte pero sin caer en controlar ni crucificar las decisiones del mismo. Solta esa soga a la que te estás atando cada vez que te enoja que el otro hace algo a pesar de "saber" que no te gusta. Pensa... ¿te lastima de verdad? ¿Es realmente malo lo que hace? ¿Lo hace porque le gusta o porque te quiere lastimar? Ahí radica la diferencia.
Le echamos la culpa al otro todo el tiempo, siempre hay una mamá o un papá que se equivocó cuando éramos chicos y al que culpamos a pesar de ser adultos, sabiendo que fácilmente somos capaces de tomar la decisión de cambiar lo que generó aquellos "traumas", aquellas costumbres, aquellas ideas que vos sabes que no van más. Es más fácil echarle la culpa al otro, que asumir un defecto y luchar contra vos mismo por cambiarlo.
Somos libres de decidir todo. De aceptar al otro, de sacarlo de tu vida, de expresar lo que duele, lo que molesta, lo que hace daño. Pero el otro también es libre de replicar, de ser quién es y querer quedarse, pidiendo un poco de lo mismo, de aceptación. A veces el otro no se equivoca, solo hace aquello que no nos gusta y aunque sabemos que no es algo malo, es más fácil enojarse y adjudicarle el "Sabes que no me gusta".
No. Solta tus ideas.
El otro es libre de ser. Y vos sos libre de querer y aceptar todo lo que te hace querer e incluso odiar a esa persona.

Si aceptaste quedarte, abraza todo de él sin apuntar con el dedo cada cosa que te molesta de esa persona. Sino, sos libre de volar. Somos libres de volar, pero también el otro tiene derecho de no estar atado por tus ideas... que pueden ser buen intencionados, pero sobre todo distintos. Y eso es lo que duele y te molesta.
No, no estás enojado con el otro. Estas enojado porque te duele que sean distintos, y eso no es culpa de nadie.
Estas enojado porque hay una parte de vos misma que no acepta al otro, y esa bandera levantada durante tanto tiempo no significa nada más, que te queres ir y no podes.
No queres en realidad.

Estas enojada porque hay una vocecita que ya no quiere más y no la estas escuchando. Estas enojada porque no queres volar, aunque de verdad lo quieras hace mucho tiempo.

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